¿Y qué hacemos en este nuevo proyecto? Lo que le pega a la calle, al local y a nosotros mismos: cocina madrileña internacional. Y es que en Madrid todo el mundo es madrileño, aunque venga de Lugo. Todo el que vive aquí una temporada adopta Madrid. Y si te dejas, Madrid te adopta a ti. Nuestra carta es así

La cocina de Madrid, en realidad, es de todas partes de aquí, de allá y hasta de Filipinas. Fausto Alonso y yo estábamos destinados a ser más que amigos porque nos gusta tanto subirnos a un coche rumbo un nuevo restaurante como pensar una nueva carta. Así que hace tres años empezamos a trabajar juntos y así nos salió Taberna La Carmencita y Celso y Manolo y en el tercer año de nuestra relación no tenemos un hijo, sino este nuevo local. Y es que ambos estamos curtidos en fogones, cada uno con lo suyo, pero ambos hemos pasado por todo tipo de restaurantes en Madrid: madrileños; mallorquines; de Huelva; asadores vascos; restaurantes de polígono poligonero; restaurantes de oficinas de menú rápido; otros de Hotel magno como el Villa Magna, donde los japoneses se empezaban a instalar en los años 90. En esa época trabajamos con Shiono, aprendimos sushi, aprendimos a hacer desayunos japoneses a las 7 de la mañana y a beber sake en vez de café. También trabajamos en italianos de los buenos, en italianos de los malos y también aprendimos delicadezas en el Bodegón con Hilario Arbelaitz, y nos dejamos la melena en restaurantes mas fashion como Iroco, cuando sólo existían Iroco y Nodo. Y tenías la sensación de ser muy internacional en pleno Velazquez. Y es que Madrid también es muy internacional.

equipazo!
Tenemos un alma gypsy que nos ha empujado por trabajo y curiosidad al Barrio Chino, a la Provenza, a Manhattan, al Le Divellec, a trabajar con como grandes Luis Iritzar, Terence Conran, Le Savoy, Damien Hirst y el batallón de Ducasse y todo esto nos abrió mucho la mente. No quedaba otra. Hemos aprendido recetas, idiomas, formas de trabajar y trucos de todos ellos, que son muchos y buenos.